Amo tu voz, cada vez que la escucho sonrío. Y ese olor, ese aroma si que hace que mí ser agonice. Es inexplicable lo bien que me haces sentir, como si ya te conociera. Y solo con el simple hecho de mirarme y sonreírme y acariciar mi rostro con una mano que pareciera ser de seda, me haces feliz, tan feliz que suspiro y sonrío junto a vos. Y qué afortunada soy al tener cerca un chico como vos, y si supieras lo estupenda que puede llegar a ser la vida juntos, sé que serías aún mejor. Misteriosa e inexplicablemente te conocí, y sin ningún otro dato que mi nombre, me encontraste otra vez. Y si en verdad el destino hace que se produzcan hechos tan maravillosos, sé que van a volver a ocurrir, todas las veces necesarias, para que vos y yo volvamos a ser felices al menos por un instante más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario