miércoles, 8 de febrero de 2012

Flaco, gracias.

No debí pensar jamás en lograr tu corazón y sin embargo, te busqué hasta que un día te encontré. Y con mis besos te aturdí sin importarme que eras buena. Tu ilusión fue de percal, se rompió cuando te ví... oh, que amarga fue mi pena. No te olvides de mi, de tu Gricel, me dijiste al besar el cristo aquél, y hoy vivo enloquecido porque no te olvidé. Ni te acuerdas de mí Gricel, Gricel...
Luis Alberto Spinetta

No hay comentarios:

Publicar un comentario