lunes, 26 de marzo de 2012
No dejo de correr y correr. Miro hacia abajo y veo como mis pies se mueven coordinadamente a la velocidad de la luz, mientras que la adrenalina consume toda mi energía. Todo se pasa por mi mente... la vida, el dolor y sobre todo, el miedo. Mi corazón a punto de estallar, tan inquieto.. no deja de latir, tan rápido como el movimiento de las alas de un colibrí. La impaciencia y la angustia destruyen mi calma de a poco. Me estoy desesperando por llegar, sigo corriendo hacia a aquel lugar donde mi ser encontrará la satisfacción que tanto estuve anhelando, hacia un papel en blanco donde podré escribir todo, antes de que se borre de mi cabeza.
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